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El Síndrome de Ulises: Cuando emigrar es una pesadilla en Alcorcón

El Síndrome de Ulises: Cuando emigrar es una pesadilla

Que la sociedad avance no significa que no desaparezcan patologías. Es más, siempre parecen algunas nuevas. Y una de ellas el el llamado Síndrome de Ulises.

El hecho de que se le de el nombre de un personaje de la literatura antigua griega tiene que ver con viajar, emigrar, y sentir desarraigo. Todos los que conozcan la historia de Ulises saben que durante su regreso a casa tras la guerra de Troya tuvo que enfrentarse a diferentes peligros y dificultades mientras se encontraba lejos de sus seres queridos.

De ahí que su nombre haya sido utilizado para esta patología tan propia del siglo XXI, que se da cuando una persona ha tenido que marcharse a vivir lejos de su lugar de origen, y a la que también se conoce como Síndrome del Emigrante con Estrés Crónico y Múltiple.

Este trastorno afecta a inmigrantes con independencia de si se marchan solos, junto a su familia, y si tienen o no papeles. Aunque en el último de estos casos la inseguridad de su situación irregular en un país desconocido se suma al resto de aspectos para agravar el problema.

Los desencadenantes de este síndrome pueden ser muy diferentes. La falta de comunicación, especialmente si es un país en el que se habla una lengua diferente, hace que sea más complicado adaptarse a la nueva cultura. La desorientación inicial y la tendencia a tener relación con inmigrantes que proceden del mismo país pueden hacer que la persona que emigra trate de mantenerse aferrada a su cultura, lo que perjudica también a su adaptación.

Y todo empeora si las oportunidades de mejorar o triunfar que se esperaban en el destino no llegan o tardan demasiado, haciendo que en el proyecto de futuro se vean nubes muy oscuras.

Esto, para las miles de personas alrededor del mundo que se encuentran en una situación similar, puede suponer una pesadilla que fomente la aparición de problemas físicos y psicológicos. En gran medida, porque el fenómeno de la emigración ha pasado a suponer un proceso en el que el nivel de estrés tiene tal intensidad y es tan elevado que la persona se ve superada a la hora de adaptarse al nuevo lugar.

Factores de estrés y áreas afectadas
El inmigrante tiene que enfrentarse a ciertos procesos de duelo que actúan como factores de estrés. Entre ellos, los más característicos son el lugar nuevo y su cultura, el estatus social al llegar, el miedo a que la integridad física se encuentre en riesgo, los seres queridos que se han dejado atrás y el contacto con “el grupo al que se pertenece”.

A ellos se le suman la soledad que provoca una sensación de vacío afectivo, la lucha por salir adelante cuando no se cuenta con apoyo social y aparece la sensación de falta de control, y el sentimiento de desesperanza y/o fracaso si las expectativas no se cumplen.

Esto afecta a las siguientes áreas de la salud mental:

  • Al área depresiva provocando tristeza, llanto y pérdida de interés que pueden llevar a cambios de conducta.
  • Al área de ansiedad mediante problemas para dormir, preocupaciones constantes y excesivas e irritabilidad.
  • Al área somática a través de cansancio y fatiga, dolores musculares, gastrointestinales o de cabeza, problemas para respirar o vómitos.
  • Al área disociativa, con problemas de atención y memoria, con dificultades para concentrarse, y con crisis de identidad.

¿Puede tratarse o prevenirse?
El Síndrome de Ulises, de continuar en el tiempo, puede convertirse en un trastorno mental bastante serio. Para su tratamiento, la terapia psicológica se centra en paliar los síntomas de la patología, fomentar la adaptación de la persona al lugar nuevo, y desarrollar tanto los recursos como el apoyo social que evitarán que el trastorno mental aparezca.