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Consejos para controlar obsesiones en Alcorcón

Consejos para controlar obsesiones

¿Te has dado cuenta de que repites la misma tarea una y otra vez aunque ya lo hayas hecho? ¿No dejas de pensar en algo que te podría ocurrir? ¿Tienes preocupaciones constantes por algo que escapa a tu control o no está en tus manos? Estos pueden ser síntomas de obsesiones.

Una obsesión es una preocupación constante por algo que es más o menos estable. Estos impulsos, esta compùlsividad, o estos pensamientos que resultan reiterativos y nos alarman pueden llegar a avergonzarnos. Sobre todo cuando por más que los intentamos desechar, no lo logramos.

La causa de la obsesión depende de cada persona y hay muchas y muy diferentes. Una de ellas es la obsesión por limpiar aunque las cosas no estén sucias, otra es la preocupación constante por caer enfermo, otro es el miedo a dejar algún aparato electrónico encendido por si pudiera causar un incendio (o a no haber cerrado bien la llave del gas)… En otras ocasiones la obsesión se centra en el miedo a hacer daño físico a otras personas, o a tener contacto con gérmenes o bacterias al tocar a otros.

Cómo controlar los síntomas de una obsesión.
Hay cuatro pasos que hay que dar antes de poder comenzar a controlar los pensamientos obsesivos:

  • Aceptar la obsesión en lugar de rechazarla.
  • Ser consciente de que la preocipación que sentimos no es racional.
  • Entender que el ritual que seguimos cada vez que aparece el pensamiento obsesivo no es la única manera de calmar la ansiedad.
  • Decidirnos completamente a vencer al problema.

Una vez que hayamos decidido plantar cara al problema obsesivo, hay que empezar a modificar el modo o la manera en que nos obsesionamos:

  • Una obsesión de carácter momentáneo no tiene, por sí misma, importancia. El problema es la manera en que se reacciona ante ella.
  • No hay que empeñarse en analizar por qué se tiene la obsesión, qué significa o si podemos pararla.
  • Es importante reconocer que estamos empezando a obsesionarnos, y poner distancia mentalmente.
  • Hay que prestar atención a la reacción emocional. ¿Qué sentimos: vergüenza, miedo, o ansiedad?
  • No debemos olvidar que tener una obsesión momentánea no es malo.
  • Hay que reafirmarse en la idea de que los pensamientos obsesivos son irracionales, pero sin tratar de analizarlos.

Por último, se pueden hacer modificaciones en los rituales que se siguen durante el momento de obsesión. Por ejemplo, se puede cambiar alguno de sus aspectos como la frecuencia con que se lleva a cabo, el orden en que se realiza, o el momento de llevarlo a cabo. Otra buena idea es añadir algo al final del ritual, pero debe ser algo sin relación alguna con lo que causa nuestra tendencia compulsiva, y que al mismo tiempo requiera que se interrumpa esa rutina habitual.

Y para finalizar, hay que comprometerse a dejar de ritualizar a largo plazo. El objetivo es ser capaz de enfrentarse a la ansiedad sin echar mano de la actitud compulsiva. Para eso, una buena ayuda pueden ser las técnicas de relajación destinadas a controlar la ansiedad.