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Cómo vencer a la vergüenza patológica en Alcorcón

Cómo vencer a la vergüenza patológica

La vergüenza es esa emoción que sentimos al valorar negativamente ciertas acciones nuestras. Cuando surge, consideramos que estamos haciendo algo mal y que esto va a acarrear que los demás nos juzguen negativamente.

Esta emoción actualmente se encuentra muy extendida, como demuestran la cantidad de sinónimos asociados a ella como el bochorno, el rubor o la timidez. El “qué dirán” puede hacer que nos agobiemos y sintamos ansiedad, y muy a menudo tiene una relación directa con la inseguridad.

Sentir vergüenza es natural en las personas, y entra dentro de la adaptación al entorno de los seres humanos. Pero hay ocasiones en las que la vergüenza abruma a la persona y afecta a las actividades de su día a día, lo que además de limitarla puede resultar patológico, tóxico y sin lugar a dudas muy perjudicial.

Cómo plantarle cara a la vergüenza
El primer paso para enfrentarse a la vergüenza patológica es dejar de lado el “qué dirán” y aceptarse uno mismo con sus virtudes y defectos. Pensar, sentir y actuar de manera diferente no nos convierte en personas raras o peores. Sólo nos convierte en eso mismo: en diferentes.

Por tanto, lo que los demás piensen de nuestra manera de actuar es algo a lo que no debemos dar tanto valor ni obsesionarnos. Y, además, hay algunas sugerencias que debemos tener en cuenta:

  • Aceptación. Como hemos dicho, la vergüenza es algo natural. Por tanto, todos podemos sentirlas y no debemos tenerle miedo. Hay que aceptarla como algo común a todos. Podemos perfectamente sentir vergüenza cuando conocemos a alguien nuevo, sin que signifique que esta emoción sea negativa.
  • Fuera el “qué dirán”. De nuevo hacemos hincapié en este aspecto. No hay que obsesionarse con cómo nos evaluarán los demás, ni dar por hecho que el mostrarnos diferentes provocará una opinión negativa sobre nosotros. Siempre habrá alguien que nos critique, y es algo contra lo que no se puede luchar. No podemos gustar a todo el mundo, y tenemos que estar preparados para ello.
  • Descubrir qué nos provoca vergüenza. Si somos conscientes de las personas o situaciones que nos hacen sentir esta emoción será más fácil hacer que disminuya.
  • Nadie es perfecto. A menudo la vergüenza surge por la autocrítica y la idea de que tenemos que ser mejores. No intentar alcanzar la perfección puede compensarlo, al no obsesionarnos con ser algo que probablemente no podamos ser. Debemos mostrarnos tal como somos.
  • Creer en uno mismo. Además de mostrarnos tal como somos, es importante también que lo hagamos con convencimiento y seguridad, ya que el lenguaje no verbal también tiene su importancia.
  • Exposición gradual. Al igual que en ciertos problemas como las fobias exponerse poco a poco a la causa ayuda a superarlo, la exposición gradual a las situaciones que menos vergüenza dan para posteriormente ir encarando otras que más avergüenzan es un buen método para vencer a esta emoción. Esta exposición debe hacerse analizando la situación y la manera en que se ha respondido a ella.

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