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El enamoramiento visto desde el punto de vista de Freud en Alcorcón

El enamoramiento visto desde el punto de vista de Freud

Los especialistas de la psicología siempre han formulado teorías acerca del amor, y Freud no iba a ser menos. Antes de dichas teorías, ya había comenzado a estudiar las relaciones amorosas de las personas, con el objetivo de poderlas esclarecer, y reunió algunos de esos primeros trabajos en sus escritos breves titulados “Contribuciones a la psicología del amor”.

Fue más tarde, en 1921.cuando Freud incluyó su concepto del enamoramiento, referencia clásica en la actualidad, en su “Psicología de las Masas y análisis del Yo”. En él hay un apartado llamado “Enamoramiento e hipnosis” en el que Freud expone la idea de que, al igual que ocurre con el resto de las cosas, el lenguaje utiliza el término “amor” para dar nombre a las relaciones afectivas y a los diferentes vínculos de tipo afectivo que se dan en las personas, pero que dentro de la definición del amor existen diferentes escalas.

Freud comienza con la variedad de amor que inviste a la otra persona de un aura sexual con el fin de obtener una satisfacción sexual. En esta variedad entra en juego la corriente sensual o amorosa de la que ya había hablado en su teoría del desarrollo sexual. Pero en este tipo de amor, una vez que se ha satisfecho la necesidad, se sigue necesitando a esa persona que es objeto de nuestro deseo.

En su teoría de la libido, Freud apunta a que, en las primeras etapas de la infancia, los niños también rodean de esa corriente sexual a las personas que son objeto de su afecto, pero debido a la represión esta corriente sensual termina quedando sepultada y la relación con sus padres pasa a mantenerse en una corriente tierna, que perdura. Con la llegada de la adolescencia reaparecen aquellas sensaciones, ahora sí con un fin sexual, y a personas que toman el lugar de esos primeros destinatarios de su amor.

Freud apunta a que es esa separación de las corrientes tierna, amorosa y erótica la que propicia la veneración y el enaltecimiento de la persona objeto de nuestro amor. Muchos ejemplos de esto se pueden ver en la literatura, personificados en el hombre que ama profundamente a una persona que no puede alcanzar, con la que no surge la excitación, pero al mismo tiempo puede perfectamente tener apasionadas relaciones sexuales con otras mujeres que o no ama o que incluso desprecia.

Para Freud la normalidad sería ser capaz de sintetizar hacia la persona amada las corrientes amorosa y sensual, ya que según sus teorías el deseo sexual es menor cuanto mayor sea el amor tierno. Este amor tierno es el que hace que se sobrestime a la otra persona, viéndola como alguien sin defectos y superior a las demás. Ya que, de acuerdo con Freud, la idealización tiene mucha influencia durante el enamoramiento, y es la que hace sobrevalorar a la otra persona.

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